La Historia

Cómo hago algunas cosas

Cuando trato de saber algo, lo intento aprender al punto de hacerlo bien. En un principio, hubo una serie de temas que intuí que debería dominar para transitar la vida de la mejor manera posible.

Saber manejar, respetar a las personas y más aún a las personas mayores, saber algo sobre música, saber jugar ajedrez, haber leído una gran parte de las novelas clásicas más importantes, saber de historia, la correcta alimentación y un largo etcétera.

Entonces una de estas cosas sería el tema de las mujeres. Cuando he escuchado a mi padre, a mis amigos, a mis tíos, a los maestros, a uno aquí y otro allá, con respecto a las mujeres, todos dicen cosas diferentes. A su vez no tienen argumentos sólidos. Por lo que determiné que son poco fiables sus explicaciones.

Entonces me tomé el tiempo de leer muchos libros sobre ello. Buscando saber lo que tenía que saber sobre el tema que me incumbía como hombre.

Recuerdo haber leído “No Niego Nada” de Espartaco Santoni, un playboy de la farándula española nacido en Venezuela al igual que yo. Pero no encontré mucho allí.

Recuerdo también haber leído un libro sobre un catador de vino francés que a su vez estaba obsesionado con las mujeres bonitas y que solía conquistar a muchas de ellas. Pero tampoco encontré mucho allí.

Primeras experiencias con las mujeres

Cuando era adolescente mis experiencias con las mujeres fue algo atípica. Me caracterizaba por ser un muchacho con un rostro simpático. Vivía en medio de besitos furtivos, cartas de chicas que no conocía y enamorado de la chica del momento..

Maravillarme cómo de vez en cuando una que otra chica que me parecía muy hermosa, de repente se fijaba en mí extrañamente. Siempre tenía a una chica en mente.

Una de las lecciones que saqué de esta etapa de es que cuando nos estamos desarrollando, las mujeres, efectivamente se fijan bastante del aspecto físico de los hombres. Porque cuando los hombres somos adolescentes, no hay mayores cosas que nos diferencien unos de otros; por lo que la apariencia física cobra importancia.

Con el tiempo, las mujeres empiezan a detallar otros factores en el hombre que son necesarios para ellas. Esto ocurre por los desencantos por los que pasan y por la misma genética femenina heredera de miles de años de evolución.

No te preocupes, sigue leyendo que detallo todo más adelante.

Esto fue en la adolescencia. Luego las cosas cambiaron. Me desarrollé y quizás ya no era tan simpático como antes.

Experiencias con las mujeres como adulto

Ya en la universidad tuve algunas experiencias donde la chica estaba muy enamorada de mi, pero luego de algunas reacciones mías parecían perder todo el interés. Algo estaba haciendo que hacía que las mujeres perdieran el interés en mí.

Eso me llevaba a preguntarme desde mi propio lado ¿qué podría hacer una mujer bonita para que de repente yo pierda el interés en ella? Determiné que ella tendría que hacer algo que le quite lo que tiene de femenino.

Concluí que las mujeres tienen la mayoría de su atractivo en lo femenino de su cuerpo. Mientras que nosotros los hombres, también tenemos parte de nuestro atractivo en nuestra apariencia física pero que no lo es todo. Es una parte de algo más grande.

Pasé bastante tiempo con esta duda sin resolver. Llegué hasta evaluar la cultura popular al respecto, que cada mujer busca algo diferente y que algún día te tropiezas con la correcta. Por lo tanto, archivé lo que tenía y continué con otras cosas pendientes. A todas estas, me estaba graduando y venían cosas importantes.

La revelación en el año 1999

En 1999 viajé a España junto con otros ingenieros para unos trabajos relacionados con la recién puesta en marcha de la tecnología celular GSM.

Me encontraba con un grupo de colegas en un bar festejando que todo había salido bien. Habían muchas chicas bonitas. De repente noto que una en particular me miraba bastante.

En eso le comenté a unos de mis colegas, “oye aquella chica está linda me está mirando”. Él me respondió: “cierto, pues ve y acércate”. Yo dije: “no lo sé”. Y luego dije: «¿crees que será porque le gusto?»

Al haber dicho eso, uno de los colegas que estaba atrás de mi, escuchó, un hombre mayor, cerca de sus cincuenta. Bastante bien presentable, al estilo de un Sean Connery. Me dijo metiéndose en la conversación: “un hombre no debe hacerse esa pregunta, si conocieras a las mujeres te darías cuenta que esa pregunta pierde sentido”.

Me sonó una campana en la cabeza, que hizo meter en gaveta todo el contenido sobre GSM del momento y sacó de mis archivos mentales todo lo que había intuido sobre mujeres y puse foco en esta persona.

Y como cualquier mortal respondí: ¿por qué?

Y ese fue el inicio de una amistad con Máximo, así se llamaba. Ni siquiera me acerqué a la mujer que me miraba. Entablamos esa noche una de las conversaciones más amenas e interesantes que he tenido en mi vida.

Era un hombre delgado y casi de mi estatura. En saco y corbata. Con ese aspecto de los hombres de altas experiencias que han recorrido el mundo. Conversaba lento y preciso. Se notaba muy inteligente. Tenía el cargo de gerente en una de las áreas del departamento de Redes de la empresa en que trabajamos.

Nuestro tema de conversación era sobre las mujeres. Pero en un punto del diálogo empecé a creer que esta persona estaba alardeando y exagerando lo que me decía. Por lo que me contaba parecía tener una mujer en cada ciudad y haber tenido tantas mujeres como años en su vida.

Pero parecía saber las claves que yo estaba buscando sobre este tema que no encontraba en ninguna otra parte desde hace años.

Fue muy amena la conversación. Él veía en mí a alguien interesado en el tema y que ya venía con cierta experiencia. Entonces me invitó al día siguiente a una salida por la ciudad. Y yo con todo el gusto del mundo acepté. Era viernes así que al día siguiente no trabajamos.

Nos encontramos en la Plaza del Oso en Madrid. Desayunamos y estuvimos conversando sobre las situaciones políticas de nuestros países. Vaya asunto del momento.

En eso se ha acercado a la mesa una diosa gitana con los labios más sensuales que había visto hasta ese momento. Y esa mujer se ha sentado y se ha quedado mirando a Máximo con una mirada directa. Se miraron mutuamente por largos 20 segundos. Yo no sabía que pasaba, abrí la boca para decir: “disculpe”. Pero nadie me respondió.

Ella lo seguía mirando. Él rompe el silencio con una frase que creo recordar fue algo así como: “estás bella como siempre, joder, cómo me pesa hacer las cosas mal todo el tiempo”.

¿Entiendes? Por qué yo no entendí en su momento. «Joder, cómo me pesa hacer las cosas mal todo el tiempo». Y lo dijo con una actitud que entendí de inmediato que está reservada para las mujeres.

Él me presentó, luego se pararon de la mesa, se alejaron un poco y conversaron menos de un minuto. Luego ella se despidió y se fue; tenía que ir a su trabajo.

Él me contó que él la contactó el día anterior para que se apareciera en nuestro café y darme un primer vistazo de sus logros. ¡Vaya qué arrogante!

Pero lo que vino después fue más sorprendente aún . Máximo no había alardeado el día anterior, al contrario, había sido muy modesto en comparación a lo que vi. No tenía una mujer en cada ciudad, tenía una en cada sector de la ciudad.

Resultó que Máximo era un muy buen conocedor de lo que trata el Atractivo Masculino. Mientras recorrimos la ciudad me explicaba muchos puntos sobre el comportamiento de las mujeres y lo que buscaban en los hombres.

Me señalaba a las mujeres bonitas y me preguntaba si me gustaban, yo le respondía que claro que sí. Entonces él me dijo que lo mismo pasa con los hombres, solo que tenemos que saber proyectar el atractivo correctamente para ser los equivalentes masculinos de esas bellezas femeninas que me iba señalando.

Más allá de querer saber los detalles, lo que me interesaba era saber cómo había llegado a esas conclusiones que me estaba explicando.

Máximo tenía una anomalía mental que para él era una bendición

Máximo me explicó algo que me dejó asombrado. Había nacido con una anomalía mental que lo hacía tener doble razonamiento mental o personalidad mental dual. Su segunda personalidad mental era la de una mujer. 

No se trataba de esos casos de doble personalidad. Se trataba de que había nacido hombre pero con la posibilidad de poder razonar las cosas como lo hace una mujer. 

En ciertos momentos su cerebro se comportaba como el cerebro de una mujer. Él tenía la capacidad de ver el mundo como lo ve una mujer.

¡Qué demonios! 

Me explicó que era un comportamiento que había tratado con terapeutas y psiquiatras. 

Tal cosa tenía una larga historia que luego contaré en un artículo. Me dio permiso para hacerlo.

Esta dualidad mental le daba la capacidad de usar su mentalidad masculina para analizar cómo funciona su mentalidad femenina. 

Me contó que el atractivo físico tiene muy poco que ver, que basta que un hombre tenga un aspecto promedio o pasable para poder ser tremendamente atractivo con las mujeres, porque la mayoría de lo que una mujer busca en un hombre está más allá de su aspecto físico. Y que esto tiene que ver mucho con las necesidades que tiene una mujer.

Máximo era entonces una mujer mentalmente, que estaba siendo analizada por su mente masculina. Y de esta manera tenía a la mano los secretos que, imagino, solo él tendría en el planeta.

Luego de este encuentro con Máximo y gracias a haber tenido un constante contacto telefónico con él, llegué a acumular más de 10 mil páginas de descripciones y detalles sobre el tema. Dando lugar a todo el conjunto de conocimientos sobre el tema de las mujeres y como ser un hombre que sumamente atractivo para ellas.

La evolución

Máximo me intuyó que él mismo había llegado a la conclusión que la evolución había jugado un papel principal para conformar lo que hoy vemos atractivo en las mujeres y lo que las mujeres ven atractivo en los hombres.

Y que quizás cualquier hombre que aborde el tema desde el punto de vista de la evolución de la raza humana, podría llegar a conclusiones similares.

Puse en práctica todo. Mi mundo con las mujeres había dado un vuelco increíble. Mis interacciones con las mujeres son totalmente diferentes. Logré darme cuenta de muchas cosas que antes no. 

Todo lo que ocurre con respecto a ellas siempre cuadra a la perfección con los estudios realizados.

Con el tiempo di con otras personas en el mundo que han dado con conclusiones similares a través del análisis y experimentación. 

Una vez que acumulé todo esta cantidad de información, entendí que había terminado este asunto pendiente. Guardé todo eso y continúe con mi vida. No tenía que saber nada más sobre el tema. Había muchas otras cosas de las que tenía que aprender y preocuparme. Simplemente había aprendido a interactuar correctamente con las mujeres y ya era suficiente.

Recientemente

Luego de casi 20 años de dominio en el tema y de relajarme de otras cosas que coparon mi atención por un tiempo, he caído en que la mayoría de los hombres, no tienen ni puta idea sobre todo esto.

He caído en cuenta de que lo que yo domino desde hace ya más de 20 años, para otros, es algo totalmente desconocido. 

Ese fue el motivo por el que decidí crear este blog, de manera de poder poner la mayor cantidad de información que tenga sobre el tema. Además de ser una vía para que puedan contactarme quien lo considere necesario.

Mi idea es poder orientar a los hombres a que tengan los conocimientos correctos sobre la interacción con las mujeres.

Te animo a que leas los artículos en mi blog y que comentes en ellos todo lo que desees, incluso cualquier pregunta es bienvenida.

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